Babacar Seck, el toro que embistió al racismo

A veces puedes encajar un golpe y, por muy duro que sea, volverte a levantar. Otras veces puede ser un golpe emocional, en ese caso quizás el tiempo consiga cicatrizarlo. Pero hay otros que directamente no se pueden tolerar. Babacar Seck recibió uno por parte de una de las mayores lacras de nuestra sociedad: el racismo. Pero eso no hizo más que motivar al toro…

Muchas veces hablo con mis amigos sobre nuestras primeras veces: ¿Cuál fue la primera película que viste? ¿Cómo se llamaba la primera chica a la que besaste? ¿Cuándo fue la primera vez que saliste de fiesta? Hace unos pocos días sumé una nueva experiencia, la primera vez que entré en un gimnasio de karate, el Gym Sankukai de Zaragoza.

Allí me esperaba nuestro protagonista de hoy, el karateka Babacar Seck (Dakar, Senegal, 1998), horas antes de que empezara su sesión de entrenamiento, ataviado con una sudadera de su propia marca, The Blackbull, en honor al rapero Babacar Mbaye y su apodo Babi Blackbull. “Era un rapero que me gustaba mucho porque en las batallas de gallos se metían con él por ser negro”.

Es una auténtica estrella, mientras atravesamos el estrecho pasillo que lleva al tatami, nos cruzamos con varios niños que le reciben como el campeón que es. Y es que el joven senegalés, asentado en Zaragoza, logró dos medallas en 2018 (plata en el Campeonato Europeo de Novi Sad, Serbia, y bronce en el Campeonato Mundial de Madrid) y en 2019 (bronce en el Campeonato Europeo de Guadalajara) que se suman a su éxito en los campeonatos nacionales, todo ello en la disciplina de kumite.

A los 11 años llegó junto a su padre a la capital aragonesa. “Queríamos algo mejor. Obviamente aquí hay más oportunidades y más facilidades para si quieres conseguir algo, conseguirlo”, cuenta mientras me acomodo entre bicicletas estáticas y bancos llenos de mancuernas.

El plan B que salió a la perfección

¿Cómo te metiste en el mundo del karate?

A mí me gustaba mucho jugar al fútbol, quería ser futbolista. En los recreos lo que hacías era jugar al fútbol y entonces ibas por ese camino, pero mi padre me dijo que probara en el karate, que ya lo venía de hacer un poco en Senegal, y que en el barrio que vivía me vendría bien para defenderme.

No me terminaba de gustar, además tenía a todos mis amigos jugando al fútbol, pero poco a poco me fui enganchando. Hice mi primer campeonato y vi que, joder, podía ser alguien aquí, y cada vez fui trabajando más más y cada vez quería más y hasta aquí que he llegado.

Pues no te ha ido mal del todo, ¿no? ¿Qué cualidades se necesitan para triunfar en el karate?

Con que entrenes mucho puedes tener lo que quieras. Hay otras cosas que obviamente tiene que tener una persona. Pero con entrenamiento se puede conseguir lo que se quiera. No quiero ser como nadie, quiero ser como soy y mejorar cada día.

Has dicho que tu padre te animó a hacer karate por si te tienes que defender algún día, algo que es totalmente legítimo, sin embargo ¿hay algún riesgo de que se use de una forma incorrecta esta disciplina?

Babacar posa con su primera medalla mundial | Imagen: GettyImages

Sí, la gente no lo entiende tampoco. Porque yo cuando salgo y les digo “sí, hago karate” me dicen “jodo cualquiera se mete contigo”. Yo no busco eso, de hecho, yo desde que me apunté aquí no me he vuelto a pelear en mi vida porque ya tienes otra mentalidad, lo usas para ti mismo, no para ir por la calle y pelearte. En el boxeo pasa lo mismo. Es un estilo de vida.

El judo tiene una especie de “código moral”, ¿pasa lo mismo en el karate?

Nuestro entrenador no hace falta ni que te lo diga. A mí por ejemplo nunca me ha dicho “no te pegues por la calle”. De hecho, aquí trabajas el autocontrol, entonces, aunque venga gente buscando problemas te controlas.

Hemos visto tu palmarés, ¿Qué crees que te falta para conseguir el oro?

Un poco de suerte igual. Soy pequeño, tengo menos años, igual es esa experiencia que me falta.

Desde Helsinki 40 ya sabemos que un oro nos lo dedicarás. De cara a Tokio 2021, ¿cómo crees que quedará el equipo español?

Sandra y Damián ya están clasificados y seguro que tendrán medalla por el trabajo que han hecho tanto ellos como sus entrenadores.

Por nuestra parte, los de kumite (Sandra y Damian hacen kata), estamos esperando a ver a quien llevan. Hay cinco pesos y tienen que ir tres. A ver a quien cogen para el preolímpico y luego ya…

Pues estamos seguros de que irás.

Estoy muy confiado. Creo que sí que puedo estar.

Por desgracia el karate no está pasando por su mejor momento ya que está previsto que para los Juegos Olímpicos de París 2024 desaparezca como competición. Esto, además de suponer una gran derrota en el mundo del deporte, va a tener un gran impacto en muchos deportistas que pueden dedicarse al karate gracias a las becas: “Hay una beca que te dan si te estás preparando para los Juegos Olímpicos. Tienes que conseguir una medalla en el campeonato más importante del año y esa beca te puede ayudar. Según el resultado te van dando una cantidad. Hay gente que trabaja mucho, que entrena mañana y tarde, y que esa atención que tiene el futbolista y las ayudas económicas que tienen se las merecen también”.

El ambiente va a la perfección con el tema de la entrevista y entre gritos de los jóvenes karatekas que entrenan en la sala de al lado reviso mis notas y observo una foto del mural que le hicieron en el barrio Oliver. “Me siento muy muy contento y orgullosos porque era uno de mis sueños que se me reconociera en el barrio. Cada vez que iba a entrenar pensaba “se me tiene que reconocer aquí porque haya sido campeón”, y al final conseguirlo es un gran orgullo, porque vayas a donde vayas todo el mundo te saluda, te apoya. Eso es muy positivo para mí”, explica con una sonrisa que rápidamente se borra al hablar de lo que pasó con su homenaje.

Ante los éxitos del prójimo: racismo

El mural dedicado a Babacar, destrozado por una banda de racistas | Imagen: Ayuntamiento de Zaragoza

¿Cómo recibiste la noticia de lo que pasó con el mural?

Estaba en una concentración en Oviedo y de repente me pasaron un vídeo y me dijeron: “mira lo que han hecho con tu mural”. La verdad es que sentí impotencia, me jodió bastante porque no lo entendía, estoy representando a Zaragoza y a España y no estoy haciendo el mal, lo estoy haciendo bien, estoy entrenando, no tengo mal rollo con nadie y de repente encontrarte con eso pues no lo entiendes.

¿Cómo estás viviendo los actos racistas que están sucediendo últimamente?

Es algo que no acabo de entender, que a día de hoy sigan pasando esas cosas. Cada vez que pasa eso me duele mucho, pero yo el consejo que le doy a la gente es que use eso como una motivación. Las cosas no son así, somo todos iguales. Las cosas que hace un blanco las puede hacer un negro y las cosas que hace un negro las puede hacer un blanco.

¿Lo que pasó con tu mural lo usaste también como motivación?

Sí, además no es la primera vez que sufro un acto racista y siempre lo he usado así, siempre que se meten conmigo por el tema del color de piel lo uso como una motivación. No es la primera vez que me pasa, ya me ha pasado antes de llegar a donde he llegado. Eso también me ha ayudado un poco para llegar a donde estoy porque ha sido una motivación para mí.

¿Cuándo te pasó por primera vez?

En un campeonato, en la final de España, y de repente gritó una mujer “ya está igual, siempre lo mismo, negro de mierda”. Eso luego lo publiqué en mis redes sociales y me apoyó mucha gente. Al final se arrepintió la mujer y me pidió perdón. Ahí tenía 19 o 20 años.

Hay veces que los padres son peores que los niños…

Era la tía de un competidor que además es amigo mío. Pero todo se arregló y la verdad es que ahora todo bien. Esas cosas por aquí no creo que lo hagan más.

¿Cuál crees que es la solución para erradicar este tipo de comportamientos?

Bueno, de hecho, estoy haciendo un proyecto con un compañero mío (Raúl Claver) y estamos estudiando más sobre este tema para poder dar charlas e intentar mejorar, porque yo creo que todo viene de la base de la educación y creemos que si nos ayudan con este proyecto podemos hacer cosas para cambiar esto.

¿En qué consiste exactamente ese proyecto?

Consiste en ir a institutos, dar una charla sobre el racismo y luego dejar una encuesta y que pongan si han tenido casos e ir valorando para hacer cambios y que no pasen esas cosas.

Estamos en proceso porque con el COVID teníamos muchas cosas programadas, pero no las hemos podido hacer todavía.

“Adûna Amûl solo”

El racismo, lejos de frenar a Babacar, acabó motivándole más | Imagen: Real Federación Española de Karate

El nombre de este ambicioso proyecto es Adûna Amûl solo, una expresión en wólof (lengua nativa de la etnia wólof y utilizada en Senegal y Gambia) y significa “la vida no tiene importancia”. “Todos hemos salido en el mismo sitio y moriremos en el mismo sitio. Si puedes ayudar a alguien le ayudas. Todos somos iguales”, aclara Babacar.

Los deportistas, como ídolos de los más jóvenes, tienen que dar ejemplo y esta promesa del karate lo está haciendo de la mejor forma, desde la educación, porque como él señala, “todo empieza desde abajo, desde la educación familiar. Tenemos que hacer ver a la gente que todos somos iguales”.

“La gente quiere aprovechar que no le gustan los inmigrantes para hablar de ello cuando hacen algo malo, pero cuando hacen algo bueno no lo ponen. Yo, por ejemplo, soy inmigrante, estoy representando a España y este ejemplo rara vez lo ponen”, sentencia con agudeza Babacar. En una época en la que los fanatismos parecen ir a más, deberíamos aprender a no fijarnos tanto en quien tiene la bandera más grande, sino en el que, lejos de acumular rencor y odio, consigue sobreponerse a las adversidades y ser reconocido en su humilde barrio, así como en su país y en el mundo entero.

Menos patriota de marca blanca (o de supremacismo blanco) y más gente como Babacar.

No estoy hecho para ser un aficionado de salón, mi ecosistema es la grada.

Me invitaron a dejar el tenis, la natación, el judo, el baloncesto y el fútbol, por lo que deduje que mi sitio en un estadio era en la cabina de prensa, de ahí no conseguirán sacarme tan fácilmente…