Paco Ortiz Remacha y la vida pegado al micrófono

Ciertas personas nacen para ejercer ciertas profesiones y ciertas profesiones existen para ser ejercidas por ciertas personas. Como en el caso del huevo y la gallina, con Paco Ortiz Remacha no se sabe si la radio le esperaba o si fue él quien se coló en un estudio y nunca volvió a salir. Toda una carrera ligada a los equipos del deporte aragonés le han convertido en uno de los grandes referentes comunicativos de nuestra comunidad. Pero la ilusión permanece intacta: habiendo superado los sesenta, confía en seguir creciendo como periodista y en que lo mejor siempre está por llegar.

La pantalla se enciende y la videollamada ya ha comenzado. Los problemas técnicos propios de estas tecnologías, como el sonido o los giros inesperados, ocupan los primeros segundos de la conversación. Situados ambos, un rostro caracterizado por sus gafas y su barba llena de canas se sienta frente a una estantería que colaría, perfectamente, como la de alguna biblioteca de época. Una de las caras más reconocibles del periodismo aragonés se convierte en inconfundible cuando habla. Todos los nacidos entre los Pirineos y los Pinares de Rodeno han escuchado a Paco Ortiz Remacha celebrar las victorias de los principales equipos de la comunidad.

Un tiempo de gloria que dista mucho del actual. Recordando, Ortiz Remacha enumera del tirón las “seis finales de Copa del Rey, dos finales de la Supercopa de España, una final de la Recopa de Europa, una final de la Supercopa de Europa y un montón de partidos internacionales, además de 45 temporadas de Primera y Segunda División”. Los ausencia de éxitos no es el único de los problemas entre el deporte y el resto de la sociedad: “Antes teníamos mucha más cercanía y proximidad. No tenerla provoca que los aficionados y espectadores no estén tan bien informados como antes”.

El pasado que sí fue mejor

¿Sabría decirme en qué momento se empieza a romper esa relación entre medios y clubes profesionales?

Con la entrada de las Sociedades Anónimas Deportivas va cambiando todo un poco. Anteriormente no había salas de prensa, ni jefes de comunicación, ni ningún filtro más que el que tu tenías con el determinado futbolista, entrenador o directivo que te daba su número de teléfono. Los presidentes no eran tan profesionales y los clubes no eran propias empresas, porque no había consejos de administración. Es a partir de 1992 cuando va cambiando paulatinamente. El cambio se hace mucho más evidente en el siglo XXI con la moda de los directores de comunicación y con que, al haber más medios de comunicación, se restringen las visitas a los entrenamientos.

Los medios de comunicación y los periodistas locales molestan, porque si tú conoces la situación de un deportista o de un futbolista, sabes de su situación familiar o sus circunstancias puedes explicar, sin decirlo, por qué no ha jugado bien un partido o por qué está más distante. Esta falta de conocimiento nos ha perjudicado y, con las nuevas tecnologías, todavía más.

¿Qué es lo que más echa de menos de la relación con el deportista profesional?

Primero, conocer más detalles del interior de los vestuarios. Al fin y al cabo, todos se cuece ahí. También, conversaciones con ellos donde no solo hablas de fútbol, sino de muchísimas otras cosas, donde conoces más a la persona. Y eso ahora mismo es bastante complicado o casi imposible. Una lejanía y un distanciamiento que hacen que seamos excesivamente profesionales en el tratamiento, que solamente miremos los resultados.

¿Es una situación irreversible?

Creo que . A medida que el tiempo vaya cambiando, iremos hacia otro punto de vista respecto al tratamiento de los medios de comunicación y de los periodistas con el deporte, los deportistas y los clubes.

Yo decía, antes de la pandemia y viendo la burbuja que es la Liga de Fútbol Profesional, que se iban a celebrar los partidos en un estadio virtual, donde no hubiese público. Se iban a realizar todo tipo de apuestas, como ya están sucediendo, y alimentación de tipo rápido. Creo que este es un negocio que, aprovechando la pandemia, se puede ya estandarizar de cara a un futuro más inmediato.

Paco Ortiz Remacha, en Moscú, en uno de sus viajes junto a la plantilla de Basket Zaragoza. | Imagen: @ortizremacha

Viajes, recuerdos y un momento irrepetible

Ni el deporte (“se crearán cosas nuevas y viviremos nuevas situaciones gracias a las nuevas tecnologías”) ni el periodismo se parecen a cuando Paco Ortiz Remacha comenzó su andadura. Y es que lo hizo muy, muy pronto: “A los seis años tenía que salir en clase a cantar los goles de los partidos del Real Zaragoza”. De la pizarra del aula al gusanillo de la radio pasó poco tiempo: “Hacía guiones desde los ocho años, empecé a trabajar a los dieciséis en el cuadro de actores”. Un crecimiento desde la niñez que nunca le ha despegado de los medios de comunicación.

Usted ha demostrado ser fiel a la evolución, sobre todo en el periodismo. ¿Qué queda en la profesión de cuando usted comenzó?

Sí tiene el mismo sentimiento, la forma de producirse, la lealtad hacia quien te está escuchando, leyendo o viendo; y luego las herramientas. Evidentemente, el periodista tiene que ser una persona que cuente lo que ocurre con honestidad, sin que te engañen, acudiendo a diversas fuentes, sin crear noticias falsas para tu interés… El buen periodista es una buena persona, alguien honesto, que sigue la actualidad y que intenta interpretar. Eso va a permanecer siempre. Otra cosa son las nuevas tecnologías.

De hacer periodismo delante de sus compañeros de clase a seguir, por España y por todo el mundo, a los equipos aragoneses. ¿Qué experiencias recuerda esa trayectoria por todo el planeta junto al Real Zaragoza y al Basket Zaragoza?

No es lo mismo viajar ahora o hace unos años, con el boom del turismo, que viajar por los países del Este cuando aún estaba la Unión Soviética o países como Yugoslavia o Alemania cuando estaba dividida. Fui a Berlín cuando aún estaba el muro y eran experiencias porque nadie viajaba en la época a esos países. Estuve en Split, por ejemplo, que ya no es Yugoslavia, o en Moscú, con la Perestroika. Eso te hace conocer las cosas de una forma totalmente distinta a como se pueden conocer turísticamente ahora. Entonces viajabas con los jugadores. Ibas con ellos, imagínate de Zaragoza a Moscú. Era totalmente distinto. 

Hacías tu programa de deportes y tu transmisión, que en ocasiones no sabías si estaba saliendo, por lo que ese tipo de emociones, de conocimiento y aprendiendo de los maestros de entonces… Era una maravilla.

¿Cuál es el país que más le ha sorprendido por su diferencia con España?

Son muchos países, muy distintos y en épocas muy diferentes. No es lo mismo París, Londres o Roma en los ochenta a como es ahora, hace escasamente cinco años. A mí, el viaje que más me apeteció hacer fue ir por primera vez a Atenas y fui con el CAI Zaragoza. Luego he ido más veces, pero la primera fue maravillosa. Fui cuando era muy joven y siempre he seguido la historia clásica, tanto la griega como la romana. Encontrarte en Atenas todo lo que había, y sin tanto turismo, fue maravilloso. Unos días realmente excepcionales por lo que descubrías. Porque antes no ibas un día o dos, sino cuatro o cinco, y te organizaban expediciones. También fue muy bonito ir a Jerusalén. He estado cuatro veces y, aunque en una situación siempre complicada, te lo enseñaban absolutamente todo.

De todos estos viajes, anécdotas y experiencias, ¿cuál considera que es el mejor momento de su carrera?

Yo creo que mi mejor momento está todavía por llegar. Lo bueno que tiene la radio y la comunicación es que te permite no hacer muchos esfuerzos físicos. Yo, que podría jubilarme en dos o tres años, seguiré trabajando, aunque sea en mi propio medio de comunicación. Ahora tengo una empresa de comunicación, he estado los últimos 15 años en CARTV, ahora solamente en Tiempo Extra; tengo un canal de YouTube y mis redes sociales. Pero es que pienso, en cuanto acabe todo esto de la pandemia, crear mi propio medio de comunicación audiovisual. Por eso siempre pienso que el mejor momento está por llegar.

¿Momentos históricos? Las cuatro finales de Copa del Rey que ganó el Real Zaragoza, en especial la que retransmití con mi padre en 1986, que fue algo histórico; y por supuesto la Recopa, que también retransmití con él. Nunca se había producido que un padre y un hijo retransmitiesen una final europea y que encima ganase su equipo con un gol tan recordado. Es el momento más grande.

Francisco Oriz y Paco Ortiz Remacha, padre e hijo, en una retransmisión conjunta. | Imagen: @ortizremacha

Evolución constante al servicio del periodismo

La evolución a la que siempre alude Ortiz Remacha le ha llevado a ejercer su profesión fuera del estudio de radio. Un podcast, un canal de YouTube y su presencia en redes sociales demuestran que el periodista debe crecer con la sociedad y saber adaptarse a ella. Defensor de la especialización de los periodistas, pues cree que el “periodista orquesta no va a llegar nunca a tener una opinión o una capacidad profesional como para estar en varias cosas”. Una situación que cada vez se repite más: el dominio de las tecnologías no convierte al periodista en capaz de hacer todo en el proceso informativo. “Es malo para la profesión: hace que seamos prescindibles y es algo que no se puede permitir en los medios de comunicación”.

Ortiz Remacha sigue unido a Aragón Radio, a través del programa Tiempo Extra, donde cada noche recupera la actualidad de los clubes aragoneses. Exitoso en formato podcast, el futuro sigue oliendo a periodismo para el veterano locutor.

Tiempo Extra triunfa en podcast y usted también tiene un canal de YouTube donde sube comentarios y crónicas del Real Zaragoza. Tras una trayectoria tan larga, ¿sigue teniendo el gusanillo de, todos los días, aprender y hacer algo nuevo?

Por supuesto que sí. Pobre de aquel que no tenga ese ánimo. Yo ahora estoy haciendo Tiempo Extra desde casa, a raíz del confinamiento, pues hay que tener mucho cuidado e higiene y los medios de comunicación audiovisuales necesitan de mucha gente. Pues ahora tenemos la posibilidad, a través del report-it y otras mejoras técnicas, de poder hacer entrevistas y programas con un perfecto sonido.

Yo siempre me pongo, no te diré nervioso, pero con cierta excitación en el momento de empezar, en el entrenamiento que haces hablando unos segundos antes, cuando el técnico te dice “¡adelante!”. Yo creo que si no tienes esa emoción, decaerías muchísimo y no estarías preparado ni tendrías la tensión para seguir ilusionando, informando y teniendo como compañeros a los oyentes. Eso no se debe de perder nunca. Y yo, en 45 años, no lo he perdido.

El podcast y la radio en casa, las nuevas formas de comunicar de Paco Ortiz Remacha. | Imagen: @ortizremacha

Comentaba usted que utiliza mucho las redes sociales para interactuar con sus seguidores, pero también para dar opiniones sobre política, sociedad… Y muy pocos periodistas deportivos se atreven a opinar en sus redes personales. ¿Por qué lo hace?

Si hay unas redes sociales, están para utilizarlas. Y a mí me gusta utilizarlas. Siempre con respeto y sin faltar a nadie. Pero tengo una ideología, una forma de ver las cosas, unos ideales, un conocimiento, una cultura… que me apetece compartir. El que esté de acuerdo, bien; el que no, también.

Pero yo creo que debemos tener libertad. Hay mucha autocensura precisamente por esto: porque temen que la gente no esté de acuerdo o que se metan con ellos. A mí me da igual. Insisto, siempre que se haga con honestidad y sin faltar, se puede opinar libremente.

Comparando con usted, que “se moja” políticamente, no encontramos casi ejemplos de deportistas de élite que se atrevan a hacerlo en medios o en sus redes sociales.

El único que responde es Rafa Nadal. Y porque es Rafa Nadal. Y a él le importa bastante poco lo que digan de él.

Yo creo que hay mucho miedo. Mira si hay futbolistas o deportistas, de cualquier país, que no se acercan a las redes sociales para opinar de nada. Hay mucho temor por que esas declaraciones se vuelvan en contra. Eso hace que sean muy cautos. Y es un problema que creo que superaremos con los años. Porque las redes sociales van hacia delante. Y no es lo mismo verte en una red social que interactuar contigo. Porque en las redes te ven, pero de pasada. Hay gente que solo está para meterse con uno o con otro y eso hace mucho daño a los deportistas. Y también les puede afectar con las marcas que puedan representar o con algunas campañas, por si se salen de los parámetros que marcan esas asociaciones.

Para ir terminando: ¿cómo ve el futuro de la profesión periodística y la influencia de las redes?

Hay que acostumbrarse a ellas, porque las redes sociales irán avanzando de una manera u otra. Yo creo que a mejor, porque cuanta más tecnología y capacidad creo que será mejor. Son herramientas que tenemos que conocer y utilizar. Y la gente, también, se irá cansando. Todas esas personas que lo único que hacen es meterse con los demás o decir estupideces irán pasando. Porque se irán cansando y haciendo otras cosas que salgan nuevas.

El periodismo nunca terminará porque todas las civilizaciones han contado. Nosotros no somos biógrafos de nadie, nosotros somos representantes de la sociedad. Y necesarios. Aunque tengamos muchos problemas por el ajuste que tenemos que hacer.

Creo que el periodismo es necesario y fundamental. Y nosotros tenemos la responsabilidad de inculcar esa vocación y esa honestidad en las personas que se dedican a algo tan importante como informar. Porque, al fin y al cabo, nosotros estamos escribiendo la historia aunque no la estemos construyendo.

Cuando entré en la universidad me dijeron que los tres vicios que siempre acompañan al periodista son el café, el tabaco y el alcohol. El primero me sienta mal, el segundo me llevaría pronto a la muerte y del tercero mejor no hablar.

Sigo creyendo que el periodismo es el oficio más hermoso del mundo.