Antía André: Fútbol, olimpismo y lo que esté por venir

Para Antía André, el periodismo deportivo vino después, pero el deporte siempre estuvo ahí. Ha tocado todos los palos y se siente agradecida por las oportunidades que ha tenido. En Desafío Tokio, de RNE, pone en valor el trabajo de los deportistas previo a los Juegos Olímpicos, una cita que trasciende lo puramente deportivo.

Antía André mundial de Rusia 2018

Los Juegos Olímpicos de Berlín, en 1916, fueron suspendidos por la 1ª Guerra Mundial. En 1940, Tokio debía acogerlos pero la historia se repitió. El testigo pasaba a Helsinki, invadida como el resto de Finlandia por la Unión Soviética, y la celebración de los Juegos tampoco fue posible (historia que, por cierto, da nombre a este medio). Tres veces se había suspendido la cita más importante del mundo del deporte hasta 2020. De nuevo Tokio, esta vez por una pandemia, el particular trauma de nuestro tiempo. 

La realidad detrás de unos juegos, a menudo eclipsada por el espectáculo del evento en sí, esconde trabajo y preparación. Antes de los focos, las medallas y que las estrellas se conviertan en lo que son, Desafío Tokio, de Radio Nacional, da voz a todas esas historias. De un lado, los deportistas. Detrás del micrófono, Antía André. El periodismo la ha llevado por caminos muy diferentes pero se muestra agradecida por todas las experiencias vividas. No importa tanto el soporte, sí la dedicación y el cariño por una profesión a la que no llegó de primeras pero en la que se ha hecho un sitio. De la mano del fútbol, el olimpismo y lo que se preste

¿Cuáles son tus primeros contactos con el mundo del deporte?

Como aficionada, mi familia por parte de madre es bastante futbolera. Yo iba mucho a ver a mi prima y a mi primo, que jugaban en el Atlético de Madrid de pequeños. El primer estadio al que fui fue el Vicente Calderón. A partir de ahí empecé a ir con mi madre al Bernabéu y he seguido bastante al Real Madrid y al Atleti durante toda mi vida. Como periodista, empecé en una radio que ahora se llama Libertad FM, antes Radio Libertad, haciendo un poco repaso de portadas de periódicos deportivos y titulares.

¿Qué te lleva a estudiar periodismo?

Creo que lo he contado un montón de veces. Quería ser presidenta del Gobierno pero no lo veía demasiado factible, aunque estudié un año de derecho, que al final es lo que estudia la mayoría de políticos y no ciencias políticas. Después del año en derecho me di cuenta de que me gustaba mucho más el otro lado y me pasé a periodismo.

Entrando más en el periodismo. Paloma del Río dice que cuando ella empezó el periodismo era una profesión excluyente con la mujer, más todavía en el ámbito deportivo. ¿Ha cambiado esa situación?

Yo creo que bastante. Paloma es una de mis referentes, ella lo sabe, se lo he dicho personalmente. Y es el referente de muchas y muchos periodistas. Ha cubierto Juegos Olímpicos, que es el evento más importante que hay. Entonces es normal que ella llegase en un momento en el que las mujeres no pisaran los estadios. ¿Qué ha cambiado? Que ha habido mucho tiempo para hacerlo. ¿Ha cambiado radicalmente y es totalmente diferente? No lo creo. Creo que todavía hay un contexto que hace que las mujeres no tengan el mismo espacio que tienen los hombres.

Trabajar entre referentes

Antía André, en el acto de celebración del bronce en el mundial de balonmano. Imagen: Twitter @Antiaandre

Hablas de Paloma como un referente. Está claro que es más difícil llegar a algo sin referentes de mujeres ahí. ¿Tienes alguna más?

Para mí, Julia Luna, que es una de las mejores voces junto con Paloma del Río. Olga Viza, María Escario… Parece que estoy barriendo para casa pero realmente son los referentes que he tenido. De todas formas, tengo que ser sincera y honesta y decir que mi idea original no era dedicarme al periodismo deportivo. Era dedicarme al periodismo político o al internacional. Vino como casualidad. Pero yo sí tenía la suerte de que esa casualidad fuera algo bueno para mí porque sabía que había mujeres a las que les iba bien y podían ser mis referentes.

Alfredo Relaño dice que la Copa de Europa de fútbol fue la primera organización internacional, incluso antes de la Unión Europea. ¿Son los Juegos Olímpicos otro ejemplo de diplomacia internacional a través del deporte?

Totalmente. Si en un año en el que no hay prácticamente un evento que una a nadie, unos JJOO se mantienen, eso es la muestra más significativa de lo que hacen unos juegos por la sociedad internacional. Entonces, sí, es reunir un montón de países y que el resto estén pendientes. No hay ningún otro evento que haga lo mismo.

Volviendo al periodismo, has tocado muchos palos. Cuando entras en la carrera, ¿piensas dedicarte a algo concreto o ya imaginas que tal como está el sector te iba a tocar hacer de todo?

Ninguna de las dos. Yo pensaba, como mi ilusión era ser corresponsal en Jerusalén… (ríe). Las prácticas que hice nunca iban encaminadas a eso. Las cámaras y yo no nos llevábamos demasiado bien. Entonces me fui un poco dirigiendo a la radio que es lo que más me gusta. Pero he probado muchas cosas, no porque yo haya querido, sino todo lo contrario, porque todas las oportunidades que me han ido apareciendo he dicho sí a todo, independientemente de lo que fuera.

Es muy complicado decir “quiero ser cronista en El País para el Barça”. Es muy difícil tener un objetivo así y cumplirlo. Que los hay. Pero creo que como estaba abierta a todas las oportunidades he ido diciendo que sí a cualquier cosa. No me lo tomo como “hay que hacer de todo” sino “qué suerte que puedes hacer de todo”.

De una forma u otra, ya tienes un mundial a tus espaldas. El de Rusia, en 2018

Sí. Eso sí que es una cosa que no esperaba tener la oportunidad de hacer. Es la prueba de cómo las redes sociales se han convertido en una forma muy importante de comunicar. Yo en el mundial trabajaba como team reporter para FIFA, que era más un puesto relacionado con la comunicación que con el periodismo. Porque al final FIFA es una empresa y, aunque yo cubriese a la selección española, no estaba escribiendo noticias exclusivas sobre la selección. Estaba más como si fuera un brazo de la FIFA, o CM de la selección, un vínculo entre ambas.

Un mundial y casi unos Juegos

Como las grandes estrellas, después de una gran cita la vista ya está puesta en la siguiente. Antía André esperaba Tokio 2020. Dentro de unos años podremos contar qué planes nos tiró por tierra la crisis del COVID. En su caso, fueron los Juegos, por ahora pospuestos a este verano, con gran rumorología alrededor por una posible suspensión definitiva. Es consciente de que la situación en Japón no es la “idónea” y ni hablemos de ver público en los estadios, el más difícil todavía. “La gente está valorando que hay cosas más importantes que el deporte”, asegura. 

Hablábamos antes de los Juegos como algo casi diplomático. ¿Qué más elementos hacen especial al olimpismo?

Creo que la parte diplomática es bastante importante porque reúne a gente de países de todo el mundo. Me parece que es la mejor forma de ver juntos a los mejores deportistas de cada país y es mucho más que un mundial. Creo que no hay nada que esté por encima de los juegos olímpicos. Hay un país que lo acoge, todo se concentra en ese país, más allá de las ceremonias que siempre tienen un carácter muy especial… es la manera de ver concentrada en muy poquitos días todas las pruebas deportivas que hay y a los mejores del mundo compitiendo.

¿Por qué el fútbol no valora del todo los Juegos Olímpicos? En el baloncesto, por ejemplo, con la selección de Estados Unidos, ocurre lo contrario

Creo que el fútbol es un mundo aparte. Además, ya hay eventos como la Eurocopa o el Mundial. Sí, en atletismo también hay europeos y campeonatos, pero yo creo que como el fútbol se sigue diariamente, hay muchos campeonatos en muchos países diferentes, me parece que el máximo es ganar un mundial. Una medalla de oro es importante pero parece que los juegos están hechos para otros deportes. Imagino que es lo que piensan, yo no entiendo esa diferencia de criterios.

Los deportes olímpicos no se someten tanto a ese desgaste de estar todos los días en pantalla

Por eso los Juegos Olímpicos se siguen más. Es muy fácil encontrar fútbol en una televisión o en la radio. A veces juega la selección de hockey y ¿dónde lo ves? Entonces, hay determinados deportes que hay que esperar a los juegos para seguirlos.

El deporte lejos de los focos

Los Juegos son una vez cada cuatro años. En Desafío Tokio tratáis ese trabajo que hay antes. ¿Se valora?

No. Porque, más allá de lo que valore la gente, tampoco se les puede acusar. No tienen por qué saberlo. Ven a Lidia Valentín cada cierto tiempo y gana, o Carolina Marín, Saul Craviotto… cualquiera. Hay muchos otros deportistas que por desgracia, además de entrenar tienen otro trabajo. No tengo claro que la gente se dé cuenta de esas circunstancias. Y los paralímpicos ni te cuento. No es que crea que no se valora, sino que hay poca información sobre qué hacen los olímpicos el resto del año y eso es culpa de los medios de comunicación. Me incluyo.

Hay quién ve los deportes minoritarios como un nicho de mercado para nuevos periodistas

Lo que es evidente es que, si tú te quieres dedicar al fútbol masculino español de Primera División vas a encontrar a mucha gente que también quiere. Ahora hay muchos especialistas en La Liga Iberdrola y en la selección femenina. Hay menos gente que se dedica a los deportes paralímpicos. Para los deportes olímpicos tienes que querer dar cariño a esos deportes.

No creo que sea justo para los deportes olímpicos que se los queden los periodistas cuya primera opción era cubrir fútbol y ahora se quedan con esto por ser más pequeño. Hay que darle el mismo valor y cariño. Pensando en estudiantes, yo siempre recomiendo que intenten todo. Yo tuve que hacer un partido de tenis teniendo pocas nociones, o teniendo no suficientes nociones para enfrentarme a eso. Lo que hice fue estudiar un montón. No puedes querer centrarte solo en una cosa. Si te quieres dedicar a los deportes no es solo el fútbol de primera división, también es patinaje.

El fútbol se relaciona con las estrellas. Te tocó cubrir el Leganés de Asier Garitano, que se identificó como un club muy familiar, todo lo contrario 

El Leganés no ha cambiado absolutamente nada. Les da igual la división. Da gusto tratar con gente así, que no piensa que los periodistas son enemigos.

Podrían tomar ejemplo los clubes grandes, ser más abiertos 

Aquí hay un error de base. Los que son menos abiertos son los mínimos. Si sales de 4 equipos grandes de primera división masculinos, alguno femenino, todo lo demás es fenomenal. ¿Tendrían que aprender? Ojalá fueran tan abiertos, también sus propios jefes de prensa tienen que proteger a los periodistas. Son formas diferentes de trabajar.

Tenía que preguntarte por gente como Ibai, de la que los medios tradicionales se están quejando por tener en su canal a Piqué hablando dos horas, sin filtro ni cortes

Me alegra que me hagas esa pregunta. Me parece que Ibai es un comunicador de diez y me parece estupendo que tenga a quién quiera en su canal. Es el contenido que hace y como si quiere narrar canicas. Lo que no me gusta en este sentido son los periodistas que creen que nos están comiendo el terreno. Hacemos cosas diferentes, yo no me siento identificada con lo que hace Ibai, igual que no me siento identificada con lo que hace algún programa de deportes en la tele. Somos diferentes, hay que partir de esa base.

Cuando periodistas con más años piensan que lo que hace no está bien, a mí me parece que está consiguiendo abrir un mundo a la gente joven. Lo que no me parece justo, y eso yo también lo he leído en redes, es la gente que utiliza que Piqué está con Ibai en su canal de Twitch porque dicen que los periodistas tratan mal a los futbolistas, y no. Los motivos por los que Piqué va al canal de de Ibai es porque son amigos, porque le caerá mejor que algún presentador de un programa de radio o porque tiene un millón de veces más audiencia que si da una entrevista a RTVE. Y no pasa nada.

Otra cosa que leí es si hay periodistas que tienen intereses ocultos para hacer las entrevistas y que por eso… no, no hay. Voy a hablar por mí, no hay intereses ocultos. Lo que pasa es que si nosotros hacemos una pregunta lo que queremos es obtener información. Ibai quiere dar entretenimiento porque lo que hacemos son cosas diferentes.

Antía André, más allá del deporte

Antía André (izquierda) y Elena Jiménez, premios Lilí Álvarez de Periodismo 2020. Imagen: RTVE

2020 terminó con una alegría para Antia André, después de recibir junto a Elena Jiménez, de TVE, el Premio Lilí Álvarez de periodismo deportivo. Se trata de un galardón que reconoce la calidad periodística pero también el fomento de la igualdad en el deporte. En su caso, por el reportaje ‘La Fuerza del Deporte Femenino’, emitido en Desafío Tokio, de Radio 5.

En diciembre de 2020 recibiste el Premio Lilí Álvarez de periodismo deportivo. ¿Qué se siente?

Es una pasada. Es lo más importante que me ha pasado a nivel profesional. Para mí, que llevaba menos de un año con Desafío Tokio, que sigo aprendiendo todos los días de los compañeros que tengo, que no considero en absoluto que sea un referente de nada… por un lado es una sorpresa, por otro es un honor poder recibir un premio periodístico que suponga que yo hago todo lo posible por la igualdad en el deporte. No hay nada más bonito que te reconozcan que estás haciendo algo social y periodístico. Estoy super agradecida.

¿A qué deportista, aunque esté retirado, te gustaría entrevistar?

Es un compromiso. No lo sé. Mi entrevista, que no tiene que ver con olimpismo, siempre será Pelé. Pensándolo un poco más cerca, te diría uno que no conozca. Cada deportista olímpico que he descubierto me ha parecido más interesante que el anterior.

Para terminar. Está la pregunta de “¿Dónde te ves en diez años?”, le damos la vuelta. ¿Qué consejo le darías a la Antía de hace diez años?

Que no se preocupe por no tener tiempo para dormir. Que siga haciendo prácticas, trabajando, estudiando y buscándose las castañas y que disfrute de la carrera. Solo eso.

Siendo niño tuve la brillante idea de ser periodista. Y así me va. 

A pesar de los pesares aquí sigo. Intentando seguir las costumbres clásicas de la profesión. Véase consumir whisky y escribir sobre historias que normalmente no entran en la agenda setting. Odio la expresión “no lo verás en los medios”. ¿Dónde lo has leído entonces, ababol?