Santiago Bernabéu: vida y obra del gran mito del Real Madrid

Ni el madridismo ni el fútbol mundial se conciben sin la figura de Santiago Bernabéu. Para muchos, la única personalidad del deporte a la que le precede un "don". Ocupó todos los cargos posibles y desde la presidencia elevó al Real Madrid hasta el olimpo deportivo. El primer gran fichaje de la historia, la Copa de Europa y una popularidad enorme en su época. Ante ustedes, el primer gigante del fútbol español.

Bernabéu en sala de trofeos Apaisado

El enésimo puro de la mañana se junta con sus predecesores, todos inacabados, en el cenicero. La luz de la habitación es la única que ilumina en las oficinas del estadio. Recostado en su sillón, repasa el correo, espera al resto de los directivos y hace tiempo para ir a ver entrenar a los jugadores. Recupera el puro. Una calada después, el humo cubre su cara redonda, de gran nariz y pelo repeinado hacia detrás. Se levanta. Una pared llena de banderines y trofeos son el fondo de una figura imponente vestida, como siempre, con chaqueta oscura, camisa blanca y corbata estampada. Coloca el sombrero en su cabeza. Cuando el humo se disipa, la mirada analizadora y la media sonrisa ven la luz. En pie, el presidente más grande del club más grande. Santiago Bernabéu.

Futbolista por casualidad

En invierno, en el colegio de El Escorial, hacía mucho frío. La única forma de combatirlo era no dejar de correr en la esplanada de granito frente a la puerta principal. La excusa del fútbol permitió a Santiago Bernabéu evitar algún que otro constipado y enfilar, sin saberlo, el resto de su vida. Acompañado de sus dos hermanos mayores, el niño nacido en Almansa en 1895 completaba las alineaciones de las pachangas entre alumnos. Siempre de delantero, siempre cerca de la portería rival, el joven Bernabéu se alejaba así de su verdadera pasión: la música.

Santiago Bernabéu, en su etapa como futbolista. Imagen: Pinterest

Más voluntarioso que técnico, Santiago Bernabéu se hizo un fijo en la plantilla del Madrid desde los 17 años. Capitán desde temprano, el liderazgo y la intensidad que marcarían su presidencia también le definieron en los terrenos de juego. El gol, innato como en pocos, le mantuvo entre los mejores de la capital durante 16 temporadas. Y con la misma casualidad con la que entró en el equipo, lo abandonó. Pero solo como jugador.

“Porque no había otro” definiría los siguientes años de la carrera deportiva de Bernabéu. Porque no había otro le tocó ser por un breve espacio de tiempo el entrenador del primer equipo y porque no había otro le tocó formar parte de la junta directiva que comenzaba a expandir la imagen del Real Madrid por el mundo. Y, porque no había otro, o porque era el mejor, se convirtió en presidente del club en 1943. Desde su elección, aquel lejano 15 de septiembre, la historia del equipo merengue no haría más que crecer.

Di Stéfano, el primer golpe en la mesa

El vuelco en el fútbol español y mundial llegó desde Colombia previa discusión con Argentina. Era 1952 y el Real Madrid celebraba sus bodas de oro. Un triangular enfrentaba al cumpleañero blanco, al Club Deportivo Los Millonarios, campeón colombiano; y al IFK Norröping, campeón sueco. El todavía Nuevo Estadio de Chamartín acogía una muestra de todos los estilos futbolísticos que destacaban en la época.

De entre todos, un adelantado a su tiempo. Un joven rubio argentino capaz de abarcar todo el campo y hacer las veces de defensa, mediocentro y delantero. Talento y gol al servicio de Millonarios. Alfredo Di Stéfano brindaba su primera faena en la capital madrileña sin vestir el blanco madridista. Bernabéu se encargaría de cambiarlo.

Bernabéu y Di Stéfano en la presentación de la Saeta Rubia como jugador del Real Madrid. Imagen: @nostalgiafutbo1

El traspaso del bonaerense era imposible. La disputa entre FIFA y Federación Colombiana obligaban a Di Stéfano a volver a River Plate, su club de origen, tras finalizar el extraño contrato que había firmado con el campeón de Colombia. Debían esperar, al menos, dos años a que La Saeta jugase cada domingo en Chamartín. El Barça aprovechó la ocasión y tanteó también al jugador, deseoso de salir del campeonato sudamericano. En 1953, el primer cisma por un fichaje se daba en territorio español. Decisión salomónica y descontento general: Alfredo Di Stéfano jugaría durante cuatro años, de manera alterna, entre la capital española y la ciudad condal.

Alfredo Relaño cuenta que el barcelonismo se sintió engañado y que, justo antes del enfrentamiento con el Real Madrid, decidió venderle sus derechos al eterno rival al grito de “para vosotros el pollo”. La acción de Bernabéu, siempre pendiente de cómo avanzaba el traspaso, fue fundamental para conseguir que el argentino se quedase en el Real Madrid. “Él tenía ese instinto, tenía ese olfato para ver lo que iba a venir después”, comenta el presidente de honor del Diario AS.

Kopa, Di Stéfano y Puskás fueron los primeros 'galácticos' del Real Madrid. Imagen: Pinterest

Un directivo con la idea de construir un equipo formado por jugadores de los países donde el fútbol tenía una mayor influencia. Uruguayos, argentinos, brasileños o húngaros tuvieron su hueco en el Real Madrid de mediados de siglo XX. “A mí Bernabéu me lo dijo claramente: todo buen equipo ha de tener dos argentinos y ningún inglés”, bromea Relaño sobre la ausencia de británicos con éxito fuera de sus islas.

Don Santiago estaba cerca de sus jugadores desde su fichaje hasta su salida del equipo. Ignacio Salazar-Simpson, director de Bernabéu (2017), tiene una teoría sobre su relación con la plantilla: “Creo que al no tener niños, sus hijos eran los futbolistas”. Como un padre para ellos, el presidente se ocupaba de sus vidas y, en especial, de sus relaciones familiares. “A Di Stéfano le reprochaba que no hablase con su madre”, cuenta el encargado del documental nominado a 7 Goyas. 

La Copa de Europa en los ojos de un visionario

Controlado todo lo que sucedía dentro del club, el siguiente paso de Bernabéu pasó por el resto de Europa. Junto al diario L’Equipe y a varios campeones de todo el continente, el Real Madrid impulsó la Copa de Europa. “Se metió de lleno en la realización, le parecía fundamental que saliese hacia delante. La Copa de Europa fue la primera gran iniciativa paneuropea”, señala Relaño, que considera a Bernabéu una pieza vital en el desarrollo de la competición de clubes de fútbol más importante del mundo.

Con las dificultades conocidas, entre las que destacan las tensiones políticas y las dificultades del Bloque del Este, la Copa de Europa nació en la temporada 1955-56 y no conoció un campeón distinto al Real Madrid hasta 1961. Las primeras cinco ediciones adornaron las vitrinas del Estadio Santiago Bernabéu (bautizado así el 4 de enero de 1955) e hincharon el pecho del patriarca madridista, como campeón y como impulsor.

La relación con el franquismo y la disputa con Millán-Astray

Mientras el Real Madrid conquistaba Europa a balonazos y viajaba por el resto del mundo presumiendo de éxitos deportivos, la situación en España era muy precaria. Franco mandaba desde 1939 y el país seguía recuperándose de una Guerra Civil que lo había dejado en las últimas. El fútbol, entretenimiento del pueblo, daba dos horas de respiro a los españoles en la peor situación de la historia moderna del país.

Las victorias blancas, tanto en territorio nacional como en el extranjero, alimentaron la leyenda del Real Madrid como equipo del Caudillo. Bernabéu, que combatió para el bando nacional durante la guerra y fue militante de la CEDA antes de julio del 36, se definía como liberal y nunca tuvo simpatía por el régimen. “Consideraba que había triunfado una junta de arribistas ignorantes”, puntualiza Alfredo Relaño, mientras que Salazar-Simpson asegura que “Bernabéu nunca fue al pardo. Siempre mandaba a Saporta”. La mano derecha del presidente era el encargado de visitar a Franco, del que separaba de Bernabéu temas tan importantes como la religión o la libertad de pensamiento y solo compartían la idea de una España unida.

Su único gran enfrentamiento relacionado con la política lo tuvo con el fundador de la Legión y amigo personal de Francisco Franco, José Millán-Astray. Una disputa en el palco del estadio madridista que acabó con el militar expulsado para siempre de la tribuna. Millán-Astray, lejos de quedarse parado, retó a un duelo a Santiago Bernabéu. La situación no acabó en tragedia por la intervención de Muñoz Grandes, ministro del Ejército, que medió entre ambos. Eso sí: el fundador de la Legión no volvería a pisar nunca más el estadio del Real Madrid. En aquel palco, no había mayor autoridad que la de Santiago Bernabéu.

El legado inalterable del mayor mito del Real Madrid

Santiago Bernabéu murió el 2 de junio de 1978 a los 82 años. Una de las grandes figuras del fútbol durante el siglo XX se iba para siempre con una impronta que se mantiene hoy en día. Tal fue su impacto en el deporte que en la primera jornada del Mundial de 1978, disputado en Argentina, se guardó un minuto de silencio en su honor. Bernabéu, que nunca tuvo relación con el fútbol de selecciones, homenajeado en el mayor escenario futbolístico imaginable.

Imagen: Real Madrid

“Fichar a Di Stéfano, construir el estadio y apostar por la Copa de Europa” son razones suficientes para Ignacio Salazar-Simpson para que la huella de Bernabéu sea imborrable en el madridismo y en el fútbol europeo. Alfredo Relaño, repasando a otros iconos madridistas como la Saeta Rubia, Butragueño, Raúl o Cristiano Ronaldo no duda de que el Real Madrid es la institución que es hoy por su presidente más grande: “La obra es de Bernabéu”.

43 años después de su muerte, el Real Madrid afronta la remodelación y ampliación de su estadio. Cambiarán asientos, zonas de descanso, la iluminación e incluso un techo que cubra el césped serán algunas de las novedades. El nombre, sin embargo, es innegociable. Santiago Bernabéu seguirá siendo el guía y la casa de todos los madridistas.


La mística de las 'Santiaguinas'

Todas las grandes figuras de la historia del deporte tienen una acción que los define. Un regate, un movimiento, un salto o un gesto que adquieren como suyos y tienen ligado hasta el final de sus días. Bernabéu, figura insuperable, no podía ser menos.

La primera vez fue en noviembre de 1956, en Viena. El Real Madrid perdía por tres goles a cero en la vuelta de los octavos de final de la segunda Copa de Europa. El campeón, congelado por la noche austriaca y con dos jugadores lesionados, está lejos de avanzar de ronda. El silencio del vestuario madridista en el descanso lo rompe la apertura de la puerta. Santiago Bernabéu, sombrero en mano e índice al frente, aparece en escena. Son minutos de miradas duras y gritos exigentes a sus jugadores. El presidente, furioso como nunca, recuerda a la plantilla los esfuerzos de los aficionados españoles en el Prater -eran los tiempos de los migrantes españoles- y les exige esfuerzo para la segunda mitad: “¡Y si les queda algo de vergüenza, salgan ahí y compórtense como hombres!”.

Imagen: Twitter

Con la misma fuerza que se abrió, la puerta se cierra. El estruendo anticipa al silencio que se vuelve a instalar en el vestuario. Los jugadores reaccionan: harán unos cambios en la alineación y cambiarán la forma de jugar.

45 minutos después, el Real Madrid ha conseguido el gol que le permite jugar el partido de desempate. Santiago Bernabéu vuelve a aparecer en el vestuario. Felicita a sus jugadores que, dos semanas después en Madrid, confirmarán el pase de ronda del equipo.

Eran otros tiempos. Aquellos en los que los presidentes y entrenadores mandaban en sus equipos y no dependían de los caprichos de las estrellas. Tiempos distintos en los que Bernabéu, en más de una ocasión, bajó al vestuario a organizar, advertir y señalar el camino a sus jugadores. Tiempos de ‘Santiaguinas’.

Cuando entré en la universidad me dijeron que los tres vicios que siempre acompañan al periodista son el café, el tabaco y el alcohol. El primero me sienta mal, el segundo me llevaría pronto a la muerte y del tercero mejor no hablar.

Sigo creyendo que el periodismo es el oficio más hermoso del mundo.