Académica de Coimbra:
Las capas de la libertad

En 1969, Portugal aún arrastraba vestigios de la Dictadura de Salazar, disfrazada de república. La Asociación Académica de Coimbra, junto a sus estudiantes, comenzaron una lucha por la libertad y lideraron a un país con el luto académico. Las capas universitarias convirtieron a 11 futbolistas en héroes de la democracia.

Académica de Coimbra capas 1969

Hace algo más de un año tuve la suerte de vivir una de esas experiencias que te marcan de por vida, que jamás olvidas. Erasmus como cómplice de un plan ideado por la Ciudad de Coimbra.

Un destino, a priori, de aparente indiferencia. Una ciudad desconocida para mí, sin ningún atractivo. Hasta que llega ese preciso momento. Las suelas de tus deportivas sucumben a la tradición de sus medievales aceras de roca. Has resoplado mil y una veces subiendo las escadas monumentais. Y has escuchado en las repúblicas universitárias sus infinitos acentos, idiomas y culturas. En ese momento despiertas del sueño y te das cuenta de ese romanticismo. Estás enamorado. Enamorado de la ambrosía que desprende cada una de sus empinadas calles. A través de ellas corre un aire universitario sin igual, del cual emana su fútbol y cede su nombre de Asociación Académica de Coimbra.

Bajar a tomar un café a la Praça da República, supone lidiar con el espectáculo de las novatadas universitarias. El corazón de la ciudad se llena de jóvenes que, con sus características togas y estandartes, se revuelcan por el suelo y gritan para honrar a su facultad.

La comunión entre esta universidad y su fútbol es tal, que todo aquel que viste por primera vez su casaca negra, debe sufrir sus particulares novatadas. El llamado Canelão, un paseíllo que “presenta” con patadas y empujones a los debutantes, y que ayuda a entender la magnitud de esa unión entre los estudiantes y el Académica.

 

Canelão Académica de Coimbra revolución dictadura
Canelão Académica de Coimbra capas 1969
Secção Fotográfica da Associação Académica de Coimbra
Canelão Académica de Coimbra 1969 Taça de portugal

A mediados del siglo XX, este vínculo era único en su especie.

Eludiendo la tentación del profesionalismo, sólo los estudiantes de la universidad tenían el privilegio de portar el negro académico tanto en la facultad como en el terreno de juego. Sin duda, un código de honor que contagiaba a todo aquel que cruzaba ese Canelão, y cuyos síntomas se mostraban en el campo.

Logo Académica de Coimbra 1969 luto academico
El equipo adquiere la identidad de la Asociación Académica de Coimbra. En el escudo puede verse la torre de la Universidad

El aliento y consigna de este equipo anteponía la honra y el credo académico por encima de cualquier resultado. Esto no solo se vio reflejado en el carácter de la institución, sino que forjó un estilo de juego distinto, genuino y vistoso. Esa forma particular de manejarse sobre el verde, ese brío con el que se defendían los jugadores, dio origen al apodo con el que se conoce coloquialmente al Académica de Coimbra: La Briosa.

Un equipo golpeado por el franquismo

Temporada 1968-69. Copa de Ferias (Taça das Cidades com Feira). La Briosa debutaba en Europa y le tocaba jugar bajo los pies del Olympique de Lyon francés. Los académicos cayeron derrotados 1-0 en Francia y, ya en Coimbra, fueron capaces de empatar la eliminatoria. 

Sin embargo, por aquel entonces los desempates los decidía el azar. Gervasio, capitán del Académica, eligió lado de la moneda, y el destino hizo el resto. La inmóvil moneda con el rostro del General Franco boca arriba acabó con el sueño europeo de los estudiantes.

Dictadura 1- Académica 0. Pero eso no se quedaría allí. La vuelta se jugaba en casa, y la Briosa se cobraría su venganza al año siguiente.

"Crise" académica en Coimbra

Portugal en 1969 era un país subdesarrollado; pobre, analfabeto, desigual. Un pueblo controlado por el llamado Estado Novo“, heredero de la dictadura de Salazar, con una policía política y en ocasiones torturadora. Con una guerra colonial que desde 1961 enfrentaba a movimientos de liberación nacional en armas (Guinea, Mozambique y Angola). Portugal era, en definitiva, un país aislado a nivel mundial.

Coimbra, como su ciudad universitaria por excelencia, reflejaba la realidad de una educación superior que en muchos ámbitos continuaba viviendo al ritmo del medievalismo. Divorciada de las necesidades de una sociedad cambiante, donde los espacios de autonomía, innovación y calidad docente eran claramente residuales. Por no hablar, por supuesto, de la segregación social que la universidad expresaba.

El pueblo portugués y, más concretamente, su juventud, tenían un oscuro horizonte por delante. Un horizonte que ese año comenzó a ver la luz. La luz del estallido de miles de universitarios y su ciudad que, impotentes, exigían un cambio.

Luto académico

Esto ocurría un 17 de abril de 1969. La Universidad de Coimbra inauguraba el Edificio de la Facultad de Matemáticas y el presidente de la república, Americo Thomaz, se trasladó a la capital de los estudiantes para intentar calmar la situación en momentos en que la protesta estudiantil iba en aumento. 

Un mar de capas negras y carteles de protesta recibieron a la comitiva. El descontento estaba en la universidad, en cada calle, y ya no había forma de que el régimen los ignorara. Americo Thomaz entró en el nuevo edificio dispuesto a hablar ante una audiencia de simpatizantes, sobre todo porque se les prohibió la entrada a los estudiantes, que aguardaron fuera de la sala. Pero el dirigente no se esperaría lo que estaba por llegar.

Académica de Coimbra 1969 luto académico revolución
17 de abril. El pueblo se une a los estudiantes con pancartas de protesta durante el desfile militar típico de las inauguraciones. AAC.
Académica de Coimbra 1969 luto académico revolución
17 de abril. Estudiantes son convocados a entrar en el Edificio de las Matemáticas. Imagen: AAC.

En la noche víspera de aquel día, la Dirección General de la Asociación Académica de Coimbra convocó una reunión de urgencia. Horas de diálogo, debate y tensiones. La decisión: agotar todos los medios legítimos a su alcance para intervenir en la ceremonia de inauguración. El héroe: su presidente, Alberto Martins. “El mandato que se me dio fue intentar pedir la palabra, si existían las condiciones para hacerlo”, nos asegura.

Así pues, durante la sesión solemne, en un espacio entre los discursos de los profesores y miembros del gobierno, el silencio quebró. “Los instantes anteriores a la pedida de palabra fueron difíciles, largos e inciertos”, cuenta Martins. La figura que lideraba entonces la protesta estudiantil se levanta en medio del anfiteatro, en un plano superior a la mesa presidencial, para dirigirse al Jefe de Estado. Con voz alta y audible, resuena una frase corta que presenta quién y a qué ha venido.

“En nombre de los estudiantes de la Universidad de Coimbra pido permiso a Su Excelencia para hablar en esta sesión”

Alberto Martins 1969 luto académico
17 de abril. Los estudiantes toman la nueva sala para la "verdadera inauguración". Alberto Martins realiza un discurso. Secção Fotográfica da Associação Académica de Coimbra

El aplauso que siguió ahogó las protestas de algunos de los afectados por el régimen, fue brutal, único, devastador. Los cientos de estudiantes en la sala, que ya superaban en número a los invitados, fueron unánimes, como un grito del alma. En ese preciso momento, Alberto Martins, se convirtió en una especie de mártir. Un grito que jamás olvidará. Aún hoy en día recuerda aquella sensación única de liberación: “En ese momento, era más que yo mismo, me sentía volando, había cumplido el honor de la Académica”.

Académica de Coimbra 1969 luto académico revolución
17 de abril. Escada Monumentais (Escaleras Monumentales). AAC
Académica de Coimbra 1969 luto académico revolución
17 de abril. Los estudiantes se adentran en la Universidad durante las protestas. AAC

Thomaz no autorizó a Alberto Martins para hablar, pretendiendo silenciar así a todos los estudiantes. Otra víctima más de la ingenuidad… Acto seguido, tras la estampida “fugitiva” de Thomaz y el Gobierno, Coimbra entera gritaba al unísono “¡Queremos hablar! ¡Queremos hablar! ¡Queremos hablar!”“Pero íbamos a pagar un precio por eso…”, reconoce Alberto Martins. Tras la salida tumultuosa, el mismo presidente de la Asociación, junto a diversos docentes de la universidad, fueron presos por la PIDE (Policia secreta del Estado Novo) durante varios días, dando comienzo al conocido Luto Académico.

Las luchas estudiantiles de 1969 en Coimbra, rompieron los muros de la universidad, recorrieron la ciudad y resonaron en todo el país. “Fue un momento intenso, duro y difícil, pero también brillante”, recuerda Martins

Taça de Portugal: el fútbol como revolución

Aparentemente ajenos a la historia que se estaba escribiendo en las calles de Coimbra, La Briosa escribía sus propias líneas entre los márgenes de la cal.

Mientras el ejército tomaba el control de la ciudad, se decretaba el toque de queda, y se prohibía el derecho de reunión (algo no muy surrealista hoy en día), este grupo de estudiantes siguió a lo suyo: jugar al fútbol. De esta manera, sin llamar mucho la atención, el equipo alcanzó las semifinales de la Copa de Portugal (Taça de Portugal). Pero la cosa se ponía seria. Los universitarios debían adentrarse en el ojo del huracán, Lisboa. Allí, en la capital lusa, les esperaba el poderoso Sporting de Portugal.

Ante las pocas posibilidades que, a priori, tenían los estudiantes, la directiva decidió que ese partido se recordase como algo más que una semifinal. No importaban los resultados, no importaba la clasificación; el mensaje y la máxima académicas debían honrarse a toda costa. Por eso, allí, en la sede del Régimen, la Briosa saltaría al verde con su segunda indumentaria totalmente blanca. La razón: resaltar los brazaletes negros en señal de duelo que jugadores y cuerpo técnico portaron.

El palco del Alvalade no podía dar crédito. Parecía que los jugadores del Académica estuviesen unidos a su destino por aquella cinta negra. Así pues, empujados por el espíritu universitario, los estudiantes se hicieron con la victoria. Fernando Peres adelantó al Académica y José Morais puso las tablas para el Sporting. Sin embargo, a cinco minutos para el final, un español, Nené Ortiz, hizo el 1-2 para acabar de revolucionar la capital.

Académica de Coimbra 1969 Taça de Portugal
A Capital. Supl. Desporto 9 de Junio de 1969, pp. 1

El partido de vuelta fue una fiesta que ni toda la policía allí presente pudo controlar. Mientras se disputaba el encuentro, los estudiantes repartían globos con citas revolucionarias por toda la ciudad. De nuevo, el equipo, en un segundo plano, se hizo con la victoria. La revolución estudiantil llegaba de esta forma a todo un país atónito ante unos universitarios que, sin miedo, se enfrentaban al régimen sobre el césped.

Académica de Coimbra 1969 Taça de Portugal
14 de junio. Operación “balões”, junto al Teatro Gil Vicente. AAC
Académica de Coimbra 1969 Taça de Portugal
14 de junio. Operación “balões”, jardines de la Asociación. AAC
Académica de Coimbra 1969 Taça de Portugal
14 de junio. Operación “balões”, lanzamiento final. AAC

Siguiente parada: la final de la Taça. Delante, el equipo del presidente: el Benfica de Eusebio.

Capas por la libertad

El 22 de junio, todo Coimbra se traslada a Lisboa, contagiando a la capital lusa de una mancha negra. Tenía lugar la final de la Taça de Portugal entre Benfica y Académica. El partido de fútbol que temía la dictadura por las previsibles acciones públicas de la protesta estudiantil (estaba teniendo lugar una huelga de exámenes por parte del 87% de los estudiantes de la Universidad). La policía con perros fue la primera señal de la singularidad de este choque, y del temor que generaba. Un Estadio Jamor rodeado por la Guardia Republicana, a caballo y con los jeeps. Mientras, la PIDE olfateaba todos los aledaños tratando de intimidar (7 estudiantes fueron detenidos).

“Distribuimos alrededor de 35.000 comunicados de prensa impresos en las asociaciones de estudiantes de Lisboa para informar y hacer volar las noticias de nuestra lucha.”, cuenta un Alberto Martins testigo también de su lucha en el deporte.

Por primera vez en su historia, la final de la Copa de Portugal no se retransmitió por televisión y el Jefe de Estado y miembros del Gobierno estuvieron ausentes. Además, el “Estado Novo”, con el objetivo de evitar cualquier simbología de luto académico, prohibió a la Briosa saltar al campo con su casaca blanca. De esta manera, los brazaletes negros serían inútiles. Pero subestimaban su astucia… El Académica, a paso solemne, ingresó al estadio con la capa universitaria echada sobre los hombros, simbolizando el duelo y protesta de la Academia, y homenajeando a su Universidad. Todo Portugal estaba de su lado, y estos no defraudaron, dejando una imagen icónica para la historia.

Académica de Coimbra capas 1969
22 de junio. Jugadores de la Briosa en el interior del Estadio Jamor portando sus capas universitarias. AAC

En las gradas estaba la verdadera final. Aquello era una fiesta por la libertad. Según lo pactado, en el intermedio, se izaron en el banquillo del Académica pancartas de la protesta contra la dictadura. Alberto Martins recuerda orgulloso cómo las “manos amigas, también del Benfica, ayudaron a que las pancartas y la fiesta recorriesen todo el estadio”.

Mientras tanto, 11 estudiantes hacían lo propio sobre el césped. En el campo de fútbol, a 10 minutos del final, el gol de Manuel António anunció lo inesperado y la esperanza de la victoria académica. Pero el destino fue diferente, la victoria del Benfica se inscribió sobre el campo gracias a un gol tardío de Eusebio. Los estudiantes, y todo Portugal, tendrían otra victoria: la del relato de una lucha marcada por los caminos de la libertad que surgieron aquel 17 de abril.

Perdieron un título, pero ganaron la admiración de todo un país.

Portugal despierta

El 17 de abril de 1969 es, sin lugar a dudas, una fecha histórica en los anales del Académica de Coimbra y su Universidad. Los acontecimientos de este año colocan a la Briosa, y a Coimbra, como símbolo y lugar de resistencia contra la dictadura, y de la instauración del actual régimen democrático.

El deporte, una vez más, se convierte en esa chispa revolucionaria. Una chispa que desembocó en el estallido de la Revolución de los Claveles en 1974, que derroca el “Estado Novo”.

…El “águila” dejó de anidar en la emblemática torre de la Universidad de Coimbra.

El legado de la Briosa y la ciudad de Coimbra

En Coimbra, basta con caminar unas calles para vislumbrar lo que fue esta lucha por la democracia a través de los grafitis, las pegatinas y las huellas de la historia que allí se encuentran. Basta con respirar su aire para entenderlo. Alberto Martins define muy bien lo que significa estar enamorado de Coimbra:

“Personalmente, me resulta difícil hablar de Coimbra. Siempre será la ciudad de la juventud perdida y hallada. Mi “Coimbra” ya no existe y, al mismo tiempo, está siempre tan presente…”

Esta frase define al mismo tiempo la situación actual de la Briosa. Un equipo actualmente en la Segunda División, pero con recuerdos de una juventud no muy remota. Un rastro de historia que aún vive y hace que el Académica sea uno de los clubes más queridos y respetados de Portugal.

Porque, como bien se dice: “Momentos que passam, saudades que ficam…”

Me adentré en el periodismo inspirado por la radio, por una comunicación ciega, sin imagen. Ahora, no hay trabajo al que no le tenga que poner una marca de agua.

Pienso que una imagen vale más que mil palabras, por ello no soy mucho de presentaciones.