'Rojos': El partido de Osasuna contra el olvido

Rojos: Fútbol, política y represión en Osasuna, de Mikel Huarte, recoge 100 años de historias. Desde los entresijos de la fundación del club en 1920, hasta hoy. Es, por encima de todo, un ejercicio de memoria histórica en uno de los clubes más afectados por la Guerra Civil y la dictadura franquista

“La bandera de Osasuna es solamente roja, como sus blusas; no quisieron sus fundadores que fuera roja y azul, sino exclusivamente roja. Osasuna no tiene sangre azul, Osasuna es del pueblo (…) Pues nada, amigos rojazos -que nunca admitiré que os llamen “rojillos”- adelante; adelante y adelante. Podéis llegar a mucho. No os quedéis en el camino. Seguid siendo rojazos”. 

Extracto del diario Democracia recogido en Rojos. Fútbol, política y represión en Osasuna.

En 2020 se celebraba el centenario de Osasuna. Imaginen un Sadar lleno, leyendas del club como Puñal, Enrique Martín Monreal o Jan Urban desfilando junto a los Oier, Roberto Torres o Chimy Ávila. Pasado, presente y futuro de la mano. Imaginen, porque como para todo y para todos la pandemia se llevó por delante la mayoría de actos de ese año. 

Nos quedamos entonces sin saber si Osasuna habría reconocido también a sus directivos y jugadores represaliados durante la Guerra Civil, algo a lo que se ha mostrado reticente en los últimos años. En tiempos de gradas vacías y público virtual, parte de la afición rojilla disputa su propio partido en el ámbito de la memoria histórica. Como el delantero que baja un balón de espaldas, Rojos. Fútbol, política y represión en Osasuna, representa una nueva oportunidad. La segunda jugada para saldar la deuda de la memoria.

Osasuna - FC Barcelona disputado en El Sadar (1982). Imagen: Pinterest

Cuenta Mikel Huarte que ya hubo una estrella rojilla en la década de los 30. Andrés Jaso (1912-1937). Futbolista de fuerte disparo y, a su manera, referente del momento. Al menos sí lo era en su Mélida natal, donde dio sus primeros pasos como profesional antes de pasar por uno de los dos clubes de Zaragoza, Sabadell, Levante, Valencia y Sporting de Gijón.

Para su sobrina Áurea Jaso Bergarochena es imposible no recordarlo. A sus 91 años, Áurea es una de las caras visibles de El Futbolista Desaparecido, una iniciativa que en tiempos de futbolistas herméticos e inaccesibles ha reunido a figuras como Mikel San José, Rubén García o Aitor Fernández y que tiene como objetivo hallar los restos de Jaso, muerto en un bombardeo en Gijón en 1935.

Mientras se escribían estas líneas han aparecido imágenes de Andrés con la camiseta arlequinada del Sabadell. Un auténtico milagro teniendo en cuenta que apenas se conservan documentos visuales de entonces. “¿Cómo es posible?”, “¿Pues cuánto recorrió este hijo?”, exclama Áurea. El fútbol y la vida, caprichosos. Porque fue en Sabadell dónde Osasuna se salvó del descenso a 2ªB y prácticamente la desaparición en 2015 y ahora tal vez sea una piedra de toque en la lucha por encontrar al futbolista desaparecido. 

Jaso, Bengaray y otros tantos

Como recoge Rojos, “el golpe golpeó a Osasuna”. Tal vez más que a ningún otro club del momento, por lo cruento de la guerra y la represión posterior en Navarra. Por eso Andrés Jaso no es el único nombre de aquellos años que la memoria pretende rescatar. Ramón Bengaray fue fundador de Osasuna y una figura reconocible dentro de la izquierda navarra de los años 20 y 30, lo que tras el golpe de estado de 1936 significaría su sentencia de muerte. Una figura que encarna el sentimiento de arraigo osasunista hacia su tierra, seña de identidad que dio sentido al club en sus primeros años y que ningún equipo quiere perder. 

Eladio Zilbeti, Natalio Cayuela, Fortunato Aguirre, Filomeno Urdíroz y Alberto Lorenzo fueron también fusilados. Figuras de Osasuna de los años 20 en adelante que corrieron la misma suerte, con su correspondiente olvido. Una deuda por saldar en Osasuna y puede que en la mayoría del fútbol español. 

Mikel Huarte: "No voy a parar hasta que Áurea Jaso haga un saque de honor"

Mikel Huarte. Imagen: Editorial Txalaparta

Comenzó a investigar con motivo del centenario del club pero no tenía pensado escribir un libro. Tampoco esperaba la repercusión de Rojos y la iniciativa de El Futbolista Desaparecido en la afición de Osasuna. “Con curiosidad vas aprendiendo y llegas”, asegura. Tras un 2020 empañado por el COVID, especialmente para los rojillos, sus palabras dejan claro que queda mucho trabajo por hacer para mantener viva la memoria. En el fútbol y también fuera de él.

Han aparecido imágenes de Andrés Jaso en Sabadell. ¿Cómo es ver que las cosas van saliendo adelante?

No creo ni en dios ni en los milagros pero me sorprende haber encontrado imágenes de dos personas del libro. Una es Andrés Jaso y otra un jugador, que también murió asesinado. Casi como un milagro. Cuando las imágenes más antiguas de esa época eran de Osasuna en 1934. Ahora aparecen imágenes de cine del 29 y otras del 32, de Sabadell. Es increíble, una especie de tesoro o de joya. Imagínate para Áurea. Para ella es un milagro.

Hoy los futbolistas son menos accesibles. Sin embargo, gente como Mikel San José, Rubén García o Aitor Fernández sí que participaron en El Futbolista Desaparecido.

Sí, ahora no sé decirte si han sido 6, 7 o 9 que han compartido la iniciativa de pasarse la pelota. Al final se cortó porque Ainhoa Tirapu, que fue capitana del Athletic, se la pasó a una compañera y tuvo problemas con la agencia que le lleva estas cosas.

No es de extrañar que San José empezara. Sabíamos que casi al 100% iba a responder, dio otro nombre y así. La pena es que se cortara. Lo que dices es verdad. Los jugadores están muy limitados. Pero aquí es una cuestión que parecía fundamental. De derechos humanos, de buscar entre todo el mundo. No cuesta nada ayudar a una señora. No es mojarte ni meterte en ningún jardín.

En Rojos se habla de la deuda que tiene Osasuna con los represaliados. ¿Es algo que se puede extrapolar a más clubes de LaLiga?

Yo tengo la sospecha de que sí. Te voy a dar un dato. En los libros de historia de Osasuna, que son muy pocos, se recogía que 4 personas habían muerto en el bando nacional. Hace unos años apareció el nombre de Eladio Zilbeti, de Natalio Cayuela… y acabaron saliendo 9 personas que nadie las había vinculado a Osasuna. 

A los del bando nacional se les dio medallas, se les recibía en la prensa de la época como héroes. El resto han estado olvidados. El primer sorprendido con todo esto soy yo mismo. Ahora hemos sacado un caso nuevo, el de Florencio Alfaro que fue concejal en Pamplona. Fue asesinado y arrojado al mar. El club no te facilita las plantillas ni las directivas de cada año. Tenemos sospecha de un apellido, de dos… pueden salir más.

Represaliados recogidos en 'Rojos. Fútbol, política y represión en Osasuna'. Imagen: Twitter @NosRobaronEl

Me da la sensación de que por un lado va la afición, bastante implicada, y por otro la directiva, que prefiere no tocar estos temas.

Tienes toda la razón. Yo no conozco un club de España, ni en el ámbito internacional, que se defina de izquierdas. Los aficionados pueden ser, como en el St Pauli. En Osasuna la directiva ha sido muy regionalista y muy conservadora. Pero yo creo que ni Osasuna ni ningún otro club ha cultivado su historia. Los del Sabadell por ejemplo sí tienen un grupo de memoria histórica pero creo que a nivel general está en pañales.

Yo le di la oportunidad hace un año, con el centenario. Esto si se hubiera hecho en un equipo más grande no sé dónde hubiéramos llegado. Esto nadie lo había tocado. Todos los archivos de la represión de la guerra están sin investigarse.

En los clubes que yo conozco, tampoco.

Cogí un libro del 75 aniversario del Real Zaragoza y dedicaba un párrafo a la guerra. El comienzo era brutal. Decía “ocurrió la maldita guerra, la fatídica guerra”, ¿pero cómo que ocurrió? ¿Cómo si fuera pedrisco o una nevada? ¿No hubo nadie responsable? Es muy difícil estudiar esto. Hace 20 años todavía era más complicado. Tenemos más archivos pero menos gente para preguntar. Entonces aún vivían algunos de esos fundadores. Pero hace 25-30 años cuando hablaban decían “las historias del abuelo”, pues ahora tendrían un valor.

Yo no voy a parar hasta que haga un saque de honor Áurea Jaso. Y hasta que el club vaya al homenaje institucional que le prepara el gobierno de Navarra. Si en vez de fútbol estuviéramos hablando de hockey sobre patines lo hubiéramos conseguido

¿Te han dicho lo de no hay que mezclar fútbol y política mientras hacías el libro?

A mí no me ha venido nadie pero sé lo que es. Hay empresarios en este país, pongamos uno de hoteles en Navarra. Cada vez que le entrevistan habla de política. Es empresario, que le pregunten de economía. Y no se cansa. Un futbolista si dice algo le cae la de dios.

¿Qué es política y qué no lo es? En el tema de la memoria histórica en Pamplona hay mucho material pero un club como Osasuna es una forma de abrir más el campo. El libro se ha vendido mucho entre aficionados. Habrá gente que lo haya leído y no le guste el fútbol. Otros son seguidores de Osasuna que de otra forma no se habrían interesado. Más allá del fútbol negocio, la mejor liga del mundo y estas cosas… en la cultura del fútbol también está conocer las raíces. No porque haya una guerra eliminar la memoria de un montón de gente que eran Rojos.

Osasuna tiene una deuda histórica con todos aquellos que el libro Rojos pone cara pero no es una excepción en nuestro deporte. Por estas historias no es solo fútbol. Es nuestra propia vida. La importancia de no perder de vista nuestras raíces y resolver los traumas del pasado para afrontar el presente y mirar al futuro.

Siendo niño tuve la brillante idea de ser periodista. Y así me va. 

A pesar de los pesares aquí sigo. Intentando seguir las costumbres clásicas de la profesión. Véase consumir whisky y escribir sobre historias que normalmente no entran en la agenda setting. Odio la expresión “no lo verás en los medios”. ¿Dónde lo has leído entonces, ababol?