"Goles al margen": Héroes y antihéroes en el fútbol

Hoy vemos el fútbol lejos de los estadios. La pandemia ha terminado de alejar al aficionado de las estrellas. Pero hubo un tiempo en el que el futbolista estaba cerca de la grada y de la gente. Un tiempo en el que el jugador, por encima de los goles y las paradas, era persona. En este libro, Chema González repasa 45 biografías de futbolistas que se alojaron para siempre en la mente del hincha.

Desde entonces, dos mediocentros, centrocampistas que defendían más que atacaban, y alegrías, las justas. Vamos, como el resto. Y de esta forma tan moderna, Brasil ganó en el 94, fue finalista en el 98 y volvió a ganar en 2002. Sin embargo, en este partido perdió otras cosas. En los patios de los colegios ya no son la primera opción. Y eso es perder mucho“.

Extracto de ‘El Brasil de todos’, capítulo de Goles al margen.

El fútbol siempre se ha caracterizado por generar multitud de sentencias. Que siempre ganan los alemanes, que cambiar de entrenador asegura una victoria el domingo o que zapatero a sus zapatos y el portero ya saben dónde. El paso del tiempo ha demostrado que Alemania es una potencia pero no invencible, que los nuevos entrenadores no siempre enderezan el rumbo del equipo y que los porteros, aparte de parar, tienen que saber pasar, lanzar en largo y hasta meter goles si hace falta.

Ese avance cronológico de más de un siglo de duración es el esqueleto de Goles al margen. Más de cien años de historias que sucedieron, salvó honrosas excepciones, lejos de los estadios que se abarrotaban antes de la pandemia del coronavirus. Porque el fútbol, contradiciendo al mítico Vujadin Boskov, no siempre es fútbol.

De nacer en el mar al Mundial: Mavuba cierra Goles al magen | Imagen: Pinterest

Una serie de 45 biografías breves de algunos futbolistas que dejaron tanta huella con las botas puestas como cuando vestían de calle. Historias de hombres y una mujer –Mar Prieto, que idolatró a Hugo Sánchez hasta convertirse en referente del gol para las niñas- que fueron reconocidos gracias al fútbol y se mantienen para siempre en la mente del aficionado por lo que fueron como personas.

Roger Milla, Matt Le Tissier, Sócrates, Nobby Stiles, Jock Stein, Helenio Herrera, Mágico González, Avelino Junquera, Carlos Caszely, Carlo Tamburrini, Jan Jongbloed… Leyendas del deporte comparten espacio con jugadores que solo tuvieron una noche de gloria o que su gloria vino lejos de la noche. En el mismo sitio se reúne la Brasil de la finta y el juego alegre con la sabiduría de Luis Aragonés, la dura vida de los guardametas o el compromiso con su ciudad de Cristiano Lucarelli.

Cuenta Chema González que las fuentes que hacen posible Goles al Margen son muchas y variadas, incluyendo “conversaciones nocturnas que al día siguiente aún merecían la pena, a historias de las que me contaron el principio”. El recuerdo, la memoria y la nostalgia se juntan en este libro de Anorak Ediciones para demostrarle al viejo aficionado que su fútbol sigue vivo; y para decirle al joven ultra, que ocupa espacio en la grada y en Twitter, que hubo un tiempo en el que los futbolistas coincidían en los bares con su hinchada y no se limitaban a saludar por las ventanillas tintadas. Un tiempo de humanidad y cercanía, no de individualismo y distancia.

Sócrates y la democracia corintiana marcaron la historia del fútbol brasliñeo. | Imagen: Pinterest

En poco más de 150 páginas, el autor recorre la historia del balompié poniendo el ojo en futbolistas capaces de llegar al aficionado, de cambiar la historia de un país, de destrozar su vida por las demás o de transformar para siempre un deporte que, a partir de ellos, nunca ha sido igual. Una colección de relatos cortos y directos, como los pases de la escuela holandesa, que construyen un conjunto casi tan perfecto como el Barça de Guardiola que arrasó en Europa a principios de la década. Si pueden, léanlo. Así podrán decir que ustedes también saben algo del Trinche Carlovich.

Chema González: "Hemos convertido el éxito en una obligación y existe una falta absoluta de memoria"

Chema González | Foto: Pregunta Ediciones

Chema González es periodista, escritor y un apasionado del fútbol. La desaparición de la Unión Deportiva Salamanca, su equipo de toda la vida, le llevó a reflexionar sobre su pasión. “Quería hacer un homenaje de la mejor forma: un homenaje escrito“, admite el autor. Chema González también ha escrito Cuentos esféricos, una colección de siete relatos donde el fútbol vuelve a ser el protagonista principal y donde hace una incursión en otro deporte: el boxeo

¿Cómo surge la idea de escribir el libro?

Un periodista quiere contar historias. Si te dedicas al periodismo, la veracidad y las fuentes son muy importantes, todo está muy ceñido, y quería salirme un poquito de esto. Ir un poco más allá y escribir una serie de relatos basándome en esas historias reales. Sentí la necesidad de homenajear mi pasión por el futbol a través de lo que pensaba que mejor podía hacer: un homenaje escrito. Hay un poso de nostalgia y de reconocimiento al fútbol de antes. Quería convertir al periodista en escritor y homenajear a mi pasión por el fútbol.

45 historias son muchas. ¿Cómo se hace la recopilación?

Son todos los que están pero no están todos los que son. Comienzo escribiendo para mí pequeñas historias a las que les doy un formato más o menos reducido y ajustado. Pensé en hacer once, como una alineación y con textos más extensos. Pero pensé que no me cabía todo ese homenaje a la pasión.

Están ordenados cronológicamente. En algunos hay experiencias personales que añado a los distintos relatos. En otros simplemente cuento la historia con un barniz de literatura. Pequeñas historias, que es de lo que se trata cuando haces periodismo y literatura periodística. Contar historias que, aunque no sean las más grandes, puedan ser pequeñas grandes historias.

¿Cuál es la que más le impresionó al conocerla?

Prácticamente conocía todas. Me gusta mucho la literatura, el cine, el futbol… Me gusta mucho la historia de los muchachos de Kiev, del equipo del campo de concentración, que ganan a equipos que apoyan a los nazis. Esa historia la conocía y sabía que se había hecho una película, Evasión o victoria, muy americanizada y cambiando completamente la historia. Conocí el argumento real y tenía el argumento en la cabeza.

Una que me sorprendió fue la de Rio Mavuba, que la descubrí con una pequeña nota de prensa. “Nacido en el mar”, así estuvo mucho tiempo, hasta que destaca y consigue jugar con la selección francesa. En el segundo libro, Cuentos esféricos, uno de los relatos está basado en la historia de Mavuba, es su historia llevada a la literatura.

Garrincha sería el elegido para una biografía extensa escrita por Chema González | Imagen: Imortais do Futebol

¿Preferimos a los jugadores que hacen algo más o a aquel que es el mejor pero del que no se sabe nada?

El fútbol es lo que es, que es jugar bien. Casos como el de Sócrates o el de Lucarelli son de una implicación que no se ve y menos en el mundo del deporte. No sabemos qué hace ningún futbolista. Pueden hacerlo o no hacerlo, y no lo hacen porque no quieren.

Son mundos herméticos, no se quieren complicar la vida y ganan mucho dinero. Hay un halo de protección que les impide ser ellos mismos. Me gustan los casos de futbolistas, que aunque llevados por el exceso, se mojasen en cosas. Prefiero a estos que a los sosos, que son la mayoría. 

Hay capítulos dedicados a futbolistas que se mojaron por algo, en algunos casos nada reconocidos. Y hay otros que el tema es más futbolístico. Hay historias de héroes y antihéroes con mucho que contar y de gente que, simplemente, se calzó unas botas o se puso unos guantes.

Sigue una línea cronológica. Se ve que en todo este tiempo el futbolista se ha ido alejando de la sociedad…

Y de la grada.

Ahora es casi imposible cruzarse con ellos por la calle.

Están rodeados por su entorno. Un entorno que vive por y para ellos, pero también de ellos. No tiene vuelta atrás. Es un tema social, no solo del fútbol.

No es que los entrenamientos sean a puerta cerrada o que los medios de comunicación tengan que usar las entrevistas que les hacen las casas de apuestas, que es algo lamentable… Es que ni siquiera hay gestos de complicidad con la grada, las celebraciones son personales… Es patético. Antes era de otra manera, era otra cosa. Creo que no es solo del fútbol, es una cuestión de una sociedad cada vez más individualizada.

Nos ha pasado con el deporte en general. Antes llegar a una final o quedar subcampeón de liga era la bomba. Ahora no. Ya no importa ni ganar. El Madrid o el Barça no salvan la temporada ganando solo la liga. Hemos convertido el éxito en una obligación y en una falta absoluta de memoria. Hay poca memoria para el reconocimiento.

Solo se salva el Mundial, porque es cada cuatro años. 

Quizá, sí. Pero poco más. En España también está el problema de la dicotomía que tenemos para todo. Es que la gente en Dusseldorf es del Fortuna, la gente en Inglaterra no es del Liverpool, son de los equipos de su ciudad. Aquí, no.

Esto nos perjudica. Le quita el valor a una permanencia o a un ascenso. Nos quita el sentir algo cercano como propio. Cada vez más la gente se ha ido alejando de los estadios. Todo es por la tele.

¿Existe algún jugador que aglutine todo lo que ha mencionado de clase social, pasión, superación…?

Hay alguno muy trillado, como Maradona. Pero me iría hacia alguien antiguo, como Garrincha, un personaje claramente literario. Sudamérica da mucho juego.

Cuando entré en la universidad me dijeron que los tres vicios que siempre acompañan al periodista son el café, el tabaco y el alcohol. El primero me sienta mal, el segundo me llevaría pronto a la muerte y del tercero mejor no hablar.

Sigo creyendo que el periodismo es el oficio más hermoso del mundo.