Vuelven los 2000

Veo en el retorno de Joan Laporta la vuelta de los 2000. Los hijos de la década prodigiosa que se quedaron a medias por el estallido de la burbuja. Un cartel tiene más impacto que meses de campaña. Las emociones se imponen a lo tangible, cualquier tiempo pasado nos parece mejor

Los expertos en comunicación política se frotan las manos. Es año electoral en el FC Barcelona. Estos comicios y las primarias de Unidas Podemos son los dos procesos electorales más interesantes para el análisis político y para los curiosos. Por los loles, dicen los jóvenes.

Las de la formación morada por la variedad de discursos, enfoques y perspectivas de cambiar el eje izquierda-derecha, arriba-abajo, la centralidad del tablero y el núcleo irradiador. Formas de decir mucho que significa nada y acabar volviendo a lo de siempre. Las del Barça, por ser Més que un club, aunque en los últimos años se parezca más a un solar.

Laporta y Messi celebran un título de Liga. Imagen: Pinterest

Escuchaba a Alfredo Relaño decir en el podcast Paquetes que el Barça es una cuestión muy sensible para los socios y la mayoría de catalanes. Algo que se trata como una causa patriótica y tiene un fuerte arraigo que lo distingue de los demás. Y estas son más especiales. Víctor Font llevaba varios años recorriendo radios y televisiones preparando el terreno para la más que previsible marcha de Bartomeu. 

La vuelta de Xavi, una estructura deportiva definida para sustituir el caos del club actual, recuperar la cantera y más elementos del equipo que enamoró al fútbol en el pasado. Todo parecía a su favor hasta que llegó él. Un cartel de dimensiones desproporcionadas en la Castellana, la arteria principal de la ciudad del rival, como carta de presentación. “Ganas de volver a veros”. Joan Laporta, como un elefante en una cacharrería. Como una patada de Pepe sin balón, un contraataque perfecto.

El culto a la personalidad asestó un golpe a Font, hasta el punto de que Xavi Hernández se desmarcó del todo de su candidatura. La nostalgia y el recuerdo de los años dorados hizo más en unos días que años de comentarios sobre propuestas concretas y tangibles. Por si alguien dudaba de si el fútbol sigue yendo de la mano de la realidad social. Claro que Laporta, si vuelve a la presidencia, como todo parece indicar, deberá dejar la nostalgia a un lado y centrarse en el presente para saldar la deuda que supera los 1.000 millones de euros. Pero eso no ocupará portadas ni comentarios en Twitter.

Veo en el retorno de Laporta la vuelta de los 2000. Los hijos de los 90, la década prodigiosa, que se quedaron a medias por el estallido de la burbuja. Una forma de ser de otro tiempo que se ha adaptado a nuestros días. A grandes males, grandes remedios. Hasta viajar en el tiempo a 2003 si es preciso.

Siendo niño tuve la brillante idea de ser periodista. Y así me va. 

A pesar de los pesares aquí sigo. Intentando seguir las costumbres clásicas de la profesión. Véase consumir whisky y escribir sobre historias que normalmente no entran en la agenda setting. Odio la expresión “no lo verás en los medios”. ¿Dónde lo has leído entonces, ababol?