El elefante en la habitación

Se acerca el Mundial de Qatar de 2022, una cita que levanta más polémica conforme se acerca. La selección de Noruega ha sido la última en pronunciarse contra el torneo. Anteponer los petrodólares a los derechos humanos puede suponer cruzar una línea roja para el fútbol de élite y su reputación

 

El Mundial de Qatar de 2022 es el elefante en la habitación del fútbol mundial. A nadie se le escapa que el deporte rey es un negocio desde hace años. Sin embargo, la celebración de la próxima Copa del Mundo significa cruzar una línea roja. La designación de los cataríes como sede ha levantado polémica desde el primer día, antes incluso de que se conocieran todas las irregularidades que la rodean. Conforme se acerca la cita mundialista, cada vez aparecen más voces en contra del torneo. 

La última en pronunciarse ha sido la selección de Noruega. En su partido contra Gibraltar de la fase de clasificación para el Mundial, el cuadro noruego lució el mensaje “Derechos humanos, dentro y fuera del campo“. La protesta llega semanas después de los datos revelados por The Guardian, a cerca de los trabajadores muertos durante la construcción de los estadios del Mundial de Qatar: 6500 inmigrantes. 12 cada semana desde el anuncio de la adjudicación, en 2010. 

Jugadores noruegos, incluído Erling Haaland, protestan con sus camisetas contra el mundial de Qatar. | Imagen: Twitter @descifraguerra

La acción del combinado nacional no es un caso aislado en el fútbol noruego. De hecho, sigue la línea de actuación de los principales clubes del país. El Tromso, el Rosenborg y otros dos conjuntos se pronunciaron hace unas semanas, también a raíz de las noticias de The Guardian. Están en contra de celebrar un Mundial sobre “un cementerio“. El boicot Noruego pretende denunciar el carácter corrupto del torneo, además de las pobres condiciones de los trabajadores. El seleccionador Ståle Solbakken declaró ante los medios que la voluntad de los jugadores era coger el testigo de la protesta, y así ocurrió. 

Por una vez, Erling Haaland no fue noticia por sus goles. No marcó, y la goleada por 0-3 acabó siendo lo de menos. Importaba la denuncia y el escaparate. La FIFA ha decidido no sancionar a la selección de Noruega, consciente, por otra parte, del aluvión de críticas que provocaría lo contrario. 

El partido fuera de los estadios

Reestructurar el calendario de todo el fútbol mundial para acomodar la Copa del Mundo de 2022 se ha quedado en un trámite menor comparado con todo lo que rodea a la competición. La lista de escándalos arrancó con la propia adjudicación de la sede. Tanto Rusia 2018 como Qatar 2022 se encuentran bajo sospecha. El fantasma de la corrupción planea sobre figuras de la talla de Michel Platini, leyenda de la selección francesa y ex presidente de la UEFA. Se habla de que al menos la mitad del jurado que licitó ambos mundiales ha sido acusado de irregularidades. De ese tamaño es el abismo al que se asoma el fútbol

Un agujero en el que brillan por su ausencia los derechos humanos, principal crítica de la opinión pública al Mundial de Qatar. Tal vez, el fútbol cruzó hace tiempo el punto de no retorno y no nos dimos cuenta. Con cada federación que ha vendido sus torneos a los petrodólares. Con cada ‘club-estado’ utilizado con fines de blanqueo de imagen de cara al próximo mundial. Con cada retiro dorado de los futbolistas en esos países. 

Ahora queda saber si el primer paso dado por los noruegos puede tener respuesta en el resto de selecciones. Sobre todo en las favoritas, las que más tienen que perder. Noruega cuenta con una plantilla joven y sobre todo, con Haaland, uno de los delanteros llamados a dominar el fútbol mundial durante la próxima década. Pero siendo realistas, le podemos poner, como mucho, la etiqueta de posible revelación. ¿Estarían dispuestos Leo Messi, Cristiano Ronaldo o Sergio Ramos a renunciar a su último mundial? Ahí reside la principal razón por la que un boicot a Qatar 2022 es realmente complicado. Es por esto que el fútbol de élite se enfrenta a una línea roja. Su imagen puede quedar muy dañada frente a otros deportes si cede la organización de su torneo más importante a este tipo de países. El partido se juega a partir de ahora fuera del campo

Siendo niño tuve la brillante idea de ser periodista. Y así me va. 

A pesar de los pesares aquí sigo. Intentando seguir las costumbres clásicas de la profesión. Véase consumir whisky y escribir sobre historias que normalmente no entran en la agenda setting. Odio la expresión “no lo verás en los medios”. ¿Dónde lo has leído entonces, ababol?